Primer Aniversario de Mi Encarcelamiento

Primer Aniversario de Mi Encarcelamiento

Dr. Wenceslao Mansogo Alo 18 de Febrero, 2013
Versión para impresoraVersión para impresoraEmailEmail

El Doctor Wenceslao Mansogo Alo hace una reflexión sobre su encarcelamiento y el juicio subsiguiente en un sistema legal que carece de un proceso justo. La carta también habla de lecciones aprendidas y proyecciones futuras.

Primer Aniversario de Mi Encarcelamiento 

Doctor Wenceslao Mansogo Alo

Bata, Guinea Ecuatorial, Febrero 9, 2013

Hace un año ingresaba en la cárcel pública de Bata

Hace un año, el 9 de Febrero de 2012, se me detenía cuando me presentaba voluntariamente a la Policía para prestar declaración sobre el fallecimiento de una paciente durante una intervención quirúrgica en mi clínica. Por lo que se parecía mucho a instrucciones recibidas de alguna autoridad superior, la Policía me remitió al juez de instrucción, Agustín Chicampo, el cual, sin muchas contemplaciones, y asegurando que “mi caso era complicado”, me enviaba directamente a la cárcel pública de Bata. Me acusaban de haber mutilado el cuerpo de mi paciente fallecida.

El juicio o, mejor dicho, el proceso político contra mí se celebró en el palacio de justicia de Bata los días 5 y 6 del mes de abril de 2012, coincidiendo con los días del Miércoles y Jueves Santos. Fui juzgado por un tribunal que no tenía nada de imparcial y que, visiblemente tenía instrucciones de inculparme de cualquier cosa. Durante cerca de tres horas fui acribillado de las preguntas más inverosímiles que hubiera podido imaginar. Unos jueces, unas personas, que de Medicina no entendían gran cosa, me estaban juzgando y condenando por temas médicos altamente especializados (en Guinea Ecuatorial no se permite la creación de un colegio médico). No pudieron sostener lo de la mutilación porque el médico de ellos, Salomón Nguema, confirmó que era un invento de ellos mismos, una mentira. Entonces, durante el mismo proceso, cambiaron. Ahora se me acusaba de impericia y negligencia profesional con resultado de muerte por un error de anestesia. Los médicos del Hospital de Bata fueron convocados y les demostraron que no hubo ningún error de anestesia. Pero el fiscal Claudio Ndogula, literalmente colgado al teléfono durante toda la vista, se empleó torpe e insistentemente en querer demostrar que había habido error de anestesia y que yo era responsable de ese error.

A este juicio asistió la plana directiva del partido gubernamental PDGE, encabezada por su propio Secretario general, Lucas Nguema Esono, así como algún miembro importante del gobierno. ¿Qué vinieron a buscar estos señores en mi juicio? ¿Qué perseguían con su presencia en mi juicio? ¿Quién les llamó?Una de las tantas cosas que quedaron claras en esta vista pública fue, contrariamente a la acusación vertida contra mí, que mis propios acusadores (la familia de la fallecida) sí que habían profanado el cadáver y ocultado pruebas, por lo que el Presidente de la Audiencia, Eliseo Mengue, decidió que fueran convocados ante el juez para ser oídos en declaración. Nada de eso se hizo ni se ha hecho hasta esta fecha.

La pena impuesta contra mí estuvo a la medida de las ansias del régimen de acabar conmigo: tres años de cárcel, 5 años de inhabilitación profesional, 3 años de cierre de la clínica y multas e indemnizaciones millonarias. Que yo tenga una clínica que funcione y me confiera autonomía es manifiestamente una espina que no logran tragar. Decidí con mis abogados interponer recurso ante la Corte Suprema de Justicia para, lógicamente, agotar la vía legal por más instrumentalizada que apareciera. Mientras tanto, intervino el indulto y fui liberado. Fui indultado con una sentencia que no era todavía firme.

¿Y después, qué?

Después, mi abogado, el Doctor Ponciano Mbomio Nvo, fue suspendido por el Colegio de Abogados de Guinea Ecuatorial. Les había dejado al descubierto durante la vista oral. Le acusan de haber insultado al Presidente en su informe final. Ponciano interpuso un recurso ante el Colegio que no ha sido resuelto hasta esta fecha. Pero hay que precisar que quieren la cabeza del Doctor Ponciano por un montón de otras razones.Yo reemprendo normalmente el ejercicio de mi profesión. Nadie ha vuelto a molestarme directamente. Los pacientes acuden.La Corte Suprema examinó mi recurso a finales de 2012, pero hasta ahora no se ha pronunciado.

¿Y ahora,qué?

Ahora sigo viviendo mi vida simple. Me dedico al ejercicio de mi profesión y a mi actividad política. He aprendido mucho sobre las causas, móviles y autores de mi encarcelamiento, y eso me ayuda a discernir mejor que antes los comportamientos de las personas. También he viajado bastante desde mi salida de cárcel, lo cual me ha permitido fortalecer algunas de mis relaciones y establecer otras nuevas.

Pero no han desaparecido las razones de nuestra lucha en Guinea Ecuatorial. La dictadura, las profundas desigualdades en nuestra sociedad, la corrupción, la pobreza, etc., siguen omnipresentes. No ha desaparecido la necesidad de seguir recordándole al régimen lo mal que está gobernando el país y lo injusto que es.Por eso sigo denunciando las violaciones de los derechos de mis compatriotas, la falta de libertades y las enormes desigualdades que se ahondan cada vez más en nuestra sociedad.

Socialmente, vivimos en medio de signos que permanentemente nos recuerdan la pobreza que nos rodea: falta de agua, de electricidad, carreteras en mal estado, estudiantes que han acabado su enseñanza secundaria y no saben adónde ir ni qué hacer, una universidad solo de nombre que no es capaz de brindar una formación digna de ese nombre, el hambre, la miseria, las enfermedades y la mala salud general de la población, hospitales sin medicamentos ni la debida atención, el alojamiento insalubre, empleados mal pagados o sueldos confiscados por prohombres del régimen, opositores vetados en el mercado del trabajo, el alcoholismo, la inquietante emergencia de la delincuencia juvenil, etc., etc. Nuestra sociedad vive un fracaso colectivo, una degradación profunda de los valores humanos, cívicos y morales, y yo, no queriendo en modo alguno ceder a la fatalidad, intento contribuir con mi pequeña aportación en la lucha contra esta involución. Lo dijo Adam Smith y yo lo creo: “Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y desdichados”. Parecería que Adam Smith lo decía refiriéndose a los guineanos. Yo opino que es deber de cada guineano lúcido luchar contra este azote y creo que algún día, gracias al trabajo que hacemos hoy y que implica el riesgo de ser encarcelado, nuestros hijos serán libres y felices.

¿Qué proyecciones para el futuro?

Seguir ofreciendo mis servicios a mis pacientes y seguir luchando contra la dictadura. Sigo ejerciendo mi profesión. Yo soy o he sido el médico, si no de ellos mismos, al menos de familiares directos de todos los que falsamente me acusaron y me juzgaron o de aquellos que vinieron a asistir con turbias intenciones a mi juicio. Y digo bien de TODOS ellos. A muchos miembros del régimen que gobierna mi país les molesta mi actividad y les gustaría poner fin a mi carrera profesional. Ya me ayudaron a marcharme del hospital público cuando llegué al país; lo que les gustaría ahora es verme mendigar por la calle pidiéndoles qué comer. A lo mejor llegue a eso, pero es un placer que difícilmente, muy difícilmente, daría a nadie. Sin embargo prometo seguir sirviendo, no solo a la población general sino a ellos mismos y a sus familiares, con el mismo celo profesional y el mismo sentido de la responsabilidad que siempre. Es así como me enseñaron mis maestros.

Para la lucha contra la dictadura, como lo vengo diciendo, elegí la vía política, siempre y en todo caso rechazando la violencia como medio para acceder al poder. Lo dijeron nuestros amigos socialdemócratas alemanes Christian Krell y Julia Bläsius: “La política necesita una orientación clara. Solo el que pueda definir con claridad los objetivos de su acción estará en condiciones de alcanzar esos objetivos y de persuadir a otros”. Ahora me encargo de los Derechos Humanos y de las Relaciones Internacionales en CPDS; son actividades que me apasionan y creo que los guineanos deben creer en los cambios que se avecinan. Seguiré trabajando con mi Partido para encontrar el consenso con los escasos grupos que manifiestan el sentido de nación y desean realmente un cambio de régimen en Guinea Ecuatorial; sigo con CPDS proponiendo un diálogo crítico y exigente con el poder establecido; seguiré denunciando los atropellos; seguiré llevando todas las acciones políticas y diplomáticas posibles contra las maniobras de la dictadura destinadas a neutralizar a la oposición, y eso incluye a los grupúsculos creados en el seno de los partidos para dividirlos, o a la creación una oposición a la oposición dentro y fuera de Guinea Ecuatorial. En suma, como dije durante mi juicio, “prefiero seguir viviendo como pienso, porque el que no vive como piensa acaba pensando como vive”.

EG JUSTICE - es una organización registrada de acuerdo al codigo 501(c)(3).
P.O. Box 57297 Washington, DC 20037 1 (202) 643 4345  Derechos de Autor © 2010 EG Justice, todos los derechos reservados.