Un Sistema Sanitario Roto en Guinea Ecuatorial

Un Sistema Sanitario Roto en Guinea Ecuatorial

Dr. Wenceslao Mansogo Alo 6 de Julio, 2011
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Wenceslao Mansogo Alo, un médico Ecuatoguineano, describe los desafíos de practicar la medicina en Guinea Ecuatorial.

Recientemente, EG Justice habló con el Dr. Wenceslao Mansogo Alo,1 ginecólogo, sobre el sistema nacional de salud en Guinea Ecuatorial. Además de ejercer como ginecólogo en una clínica privada, el Dr. Mansogo Alo es el encargado de derechos humanos en el partido político Convergencia para la Democracia Social (CPDS) en Guinea Ecuatorial.

EG Justice: ¿Qué opina sobre el sistema sanitario en Guinea Ecuatorial?

Dr. Mansogo Alo: Hablar de “sistema sanitario” en Guinea Ecuatorial es, en mi opinión, hablar de una cosa que no existe.

Un verdadero sistema sanitario implica una rigurosa organización que integre recursos humanos competentes y medios estructurales y financieros suficientes con el principal objetivo de alcanzar los objetivos de una política de salud previa y claramente diseñada por el poder público. Y sin embargo, difícilmente puede hablarse de una verdadera “política de salud” en términos de acción planificada, de una “organización”, de “recursos humanos competentes”, de “estructuras adecuadas”, ni de “medios financieros suficientes” destinados a sanidad en Guinea Ecuatorial.

Todo ocurre como si la sanidad en Guinea Ecuatorial se conformara y se organizara en torno a los proyectos que se le propone desde la cooperación bilateral y multilateral. O, a veces, desde propuestas personales del presidente de la República, como ocurriera con la construcción del centro médico “La Paz” de Bata. Y en este sistema inadmisiblemente politizado, la fidelidad ideológica al régimen en el poder prima sobre la competencia, el rigor y la calidad en la atención al enfermo.

Así es como podemos observar acciones puntuales de lucha —contra la tuberculosis, contra el VIH/SIDA, contra el paludismo, contra la Oncocercosis, etc. — diseñadas desde programas de cooperación bilateral o multilateral y cuya puesta en marcha en el país parece más destinada a cubrir huecos políticos o a hacer ganar algún beneficio económico a personas allegadas que a satisfacer realmente las correspondientes  necesidades sanitarias.

EG Justice: ¿Por qué no existe una política de salud previa y claramente diseñada?

Dr. Mansogo Alo: Es muy posible que nuestros dirigentes identifiquen las necesidades sanitarias de la población. Pero no parecen mostrarse a la altura de definir objetivos a alcanzar en el tiempo y el espacio, establecer las prioridades y poner en marcha las acciones necesarias a la implementación y evaluación de los objetivos así definidos. La salud no constituye ninguna prioridad en Guinea Ecuatorial.

Los disfuncionamientos  y aberraciones que gangrenan el sistema son múltiples, de diversas dimensiones y causas. Se trata de un vasto proyecto que difícilmente podríamos abordar en un contexto tan abreviado.

En la base de este desorden se encuentra la politización de la actividad sanitaria, rasgo característico del régimen establecido en el país. Nada funciona en Guinea Ecuatorial que no esté bajo el control del sistema político. Por ejemplo, el control real del centro La Paz de Bata está confiado a allegados del presidente Obiang.  No se permite la constitución de un colegio médico en el país — que, por definición, debería ser independiente del poder establecido, cualquiera que fuera éste — y, consecuentemente, faltan los instrumentos legales y deontológicos convencionales normalmente aplicables al ejercicio de las profesiones sanitarias en otros países.

Así, al tiempo que se construyen centros modernos como « La Paz » o « Virgen de Guadalupe », se oficializa paralelamente una asociación nacional de brujos y curanderos, la ASOMETRAGE, en el país. Al tiempo que se crea una facultad de medicina—carente de medios necesarios para enseñar una  medicina normal—y se manda a Guineanos a Cuba a estudiar medicina, se autoriza el ejercicio de la medicina a personas que no son médicos; y/o se asiste a la proliferación, absolutamente invasiva, de unos consultorios y clínicas regentados por enfermeros Guineanos o practicantes chinos que no son médicos. Creando así un verdadero caos.

No hay estadísticas sanitarias que permitan hacerse una idea fundamentada de la realidad sanitaria; existe una alta mortalidad general, tanto hospitalaria como extrahospitalaria, pero nadie sabe cifrarla ni atribuirle una causa documentada; no se sabe verdaderamente cuántos niños nacen en el país, etc.

EG Justice: ¿Qué mejoras se han notado en los últimos años?

Dr. Mansogo Alo: En los últimos cinco años,  se han construido las modernas clínicas La Paz y Guadalupe, pero estas funcionan como entidades privadas del presidente Obiang y su esposa, a pesar de haber sido construidas con fondos del estado. Además estos centros sanitarios no son accesibles al ciudadano ordinario, ya que, en el centro La Paz de Bata por ejemplo, necesitaría trabajar dos meses y medio para pagarse una sola noche de hospitalización en un servicio corriente, o seis meses y medio de trabajo sin comer para pagar una sola noche en la unidad de cuidados intensivos.

Estos centros, teóricamente bien equipados, no responden a las expectativas de la población: no siempre cuentan con médicos competentes; tienen mucha dificultad para reaprovisionarse en productos fungibles y reactivos de laboratorio, llegando a comprarlos a veces donde compra también el enfermero del barrio. En el caso concreto del centro La Paz de Bata, tampoco atiende, como lógicamente debiera ocurrir, a las demandas de otros médicos de la ciudad como, por ejemplo, realizar una simple radiografía del tórax. Muchos ciudadanos se preguntan para qué lo han creado.

Lamentablemente, la presencia de dichos centros no ha frenado las evacuaciones sanitarias al exterior, incluyendo al vecino Camerún.

Además de las nuevas clínicas Guadalupe de Malabo y Mongomo, y Centro la Paz de Bata, existen también los hospitales públicos del país, los dieciocho heredados de la época colonial, algunos de los cuales han sido o están siendo rehabilitados. Es un punto positivo, aunque la imagen que típicamente devuelven al usuario es la de una sanidad austera, insegura, que infunde poca confianza y con escaso  personal médico de ordinario poco competente. La importación de médicos y enfermeros extranjeros, generalmente cubanos pretende—con poco éxito—mejorar esta imagen. Su capacidad de atención es muy escasa y la gente va ellos generalmente porque no tiene elección. No son excepcionales los fallecimientos por falta de elementos banales.

Tenemos en Guinea un sector sanitario privado incipiente (que no incluye los consultorios y clínicas chinos), muy poco desarrollado y que no recibe ningún estímulo oficial, todo lo contrario. Son esfuerzos por de pronto aislados, pero que muchas veces ofrecen una atención de calidad superior.

La financiación por el estado del programa de lucha contra el VIH/SIDA es, sin ninguna duda, una adquisición positiva. Que esta actividad sea protagonizada por la esposa del presidente en una clara operación de propaganda política, es menos positivo. Los programas de información y educación a la población siguen siendo muy deficientes, y no es raro encontrarse todavía con personas que dudan de la existencia del VIH. En todo caso, en el marco de esta subvención, hay que precisar que la distribución de medicamentos antirretrovirales es muy insuficiente al quedar limitada a unos poquísimos centros públicos. Además, muchos pacientes necesitados de atención son rechazados en algunas de estas unidades de referencia de enfermedades infecciosas.

EG Justice: ¿Qué recomienda para mejorar el sistema sanitario en Guinea Ecuatorial?

Dr. Mansogo Alo: Para mejorar el bienestar del pueblo ecuatoguineano es imprescindible que el gobierno trace unas acciones prioritarias destinadas a mejorar calidad del sistema de salud nacional. El gobierno debe despolitizar la actividad sanitaria, reformar profundamente y organizar el sistema sanitario nacional dotándolo de un equipo competente de dirección y gestión, es un imperativo previo para definir estos objetivos prioritarios y poner manos a la obra. El gobierno debe:

  • De 0,59% en 2010 y 0,52% en 2011, aumentar a un 5% el presupuesto anual del estado para Sanidad y garantizar la disponibilidad real de estos fondos.
  • Establecer las condiciones universales del ejercicio de las profesiones sanitarias, introduciendo los instrumentos deontológicos  y legales indispensables a dicho ejercicio, velando por la calidad y la actualización de los conocimientos de los actores sanitarios, y luchando contra el intrusismo profesional.
  • Dotar de recursos humanos normalmente instruidos y de medios materiales a los hospitales.
  • Organizar la lucha rigurosa, duradera y evaluada contra las grandes endemias (Paludismo, Tuberculosis, Tripanosomiasis, Oncocercosis, etc.) y el azote de las enfermedades de transmisión sexual.
  • Reforzar y ampliar el programa de educación, información a la población y lucha contra el VIH/SIDA. Garantizar el libre acceso al tratamiento antirretroviral a las personas que viven con el VIH.
  • Crear una Medicina Escolar, es decir, estructuras específicas organizadas para la atención y la vigilancia permanentes del estado de salud de alumnos y estudiantes.
  • Crear estructuras técnicas especializadas de control y alerta de enfermedades, de distribución de medicamentos y consumibles médicos, y un servicio de información sanitaria.
  • Redefinir las modalidades y sectores de cooperación sanitaria bilateral y multilateral.
  • Con los medios de que dispone actualmente el país, crear un sistema de seguridad social con vocación universal, que deje de ser una caja negra para la clase dirigente y ponga en realidad a todos los guineanos al abrigo de las dificultades y limitaciones de financiación de  su salud.

Paralelamente a estas acciones, y en asociación con otros sectores del gobierno, se debería desarrollar con prioridad el tema de la vivienda decente, el del acceso a agua potable, el del saneamiento ambiental, el de las costumbres alimenticias y el estado nutricional de la población.

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1. Dr. Wenceslao Mansogo Alo, el Doctor de Estado en Medicina, Maîtrise de Ciencias Bilógicas y Médicas por las Universidades de Saint-Etienne y Lyon, Francia. Actualmente, Dr. Mansogo Alo es Médico Jefe del Centro Médico “Espoir” Litoral de Bata.
 

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